Monitorización y gestión remota de sistemas (RMM)

Casi todas las averías avisan antes. Un disco que empieza a dar errores de lectura, una partición que lleva semanas llenándose, un servicio que se reinicia solo cada noche. El problema es que nadie está mirando, y la avería acaba descubriéndose el martes por la mañana cuando veinte personas no pueden trabajar.

El RMM es lo que mira. Un agente en cada equipo y servidor que informa continuamente de su estado, y un equipo detrás que actúa cuando algo se sale de lo normal.

Qué vigilamos

  • Salud de los discos. Los indicadores internos del disco avisan de la degradación mucho antes del fallo. Cambiar un disco avisado es una intervención programada; cambiarlo después es una recuperación de datos.
  • Espacio y memoria. Un disco de sistema lleno tumba servicios de formas sorprendentemente creativas.
  • Servicios críticos. Que la base de datos, el servicio de archivos o la aplicación de gestión están arriba, no solo que la máquina responde al ping.
  • Copias de seguridad. Que se ejecutaron, que terminaron bien y que tienen el tamaño esperado. Una copia que lleva semanas fallando en silencio es peor que no tenerla, porque genera confianza falsa.
  • Temperatura y ventilación en servidores, sobre todo en los que viven en un armario sin refrigerar, que son más de los que parece.
  • Cambios en el equipo. Software instalado, hardware que desaparece, configuraciones que cambian.

Vigilancia 24 horas, con guardia

Esto conviene decirlo claro porque en el mercado se llama monitorización a cosas muy distintas. Nosotros mantenemos vigilancia 24 horas al día, con guardia fuera del horario de oficina. No un panel que alguien mira a las nueve de la mañana siguiente.

Importa porque las cosas se rompen de noche: los procesos pesados, las copias y las actualizaciones se lanzan de madrugada precisamente para no molestar, y es entonces cuando fallan. Detectar a las tres de la mañana que la copia ha reventado permite arreglarla antes de que empiece la jornada.

Gestión remota: resolver sin desplazarse

La otra mitad del RMM es poder actuar. Con el mismo agente se aplican actualizaciones, se instala software, se reinician servicios, se ejecutan tareas de mantenimiento y se toma control del equipo para ayudar a un usuario, siempre con su permiso y con registro de quién entró y cuándo.

El resultado práctico es que la mayoría de las incidencias se resuelven en minutos y sin que nadie se mueva. El desplazamiento se reserva para lo que de verdad lo necesita: hardware, red, cosas que hay que tocar con las manos.

Con qué lo hacemos

Trabajamos sobre plataforma RMM profesional, con Acronis como base en los clientes donde también gestionamos las copias de seguridad. Que la copia, la gestión de parches y la monitorización compartan agente evita acumular software en el puesto y, sobre todo, permite hacer copia justo antes de un cambio delicado.

La parte de seguridad va por otro camino y con otras herramientas: lo que vigila comportamientos sospechosos es la monitorización de seguridad con SIEM. El RMM vigila que la infraestructura funcione; el SIEM, que nadie esté dentro.

Preguntas frecuentes

¿Pueden ver lo que hago en mi ordenador?

No. El agente informa del estado técnico del equipo, no de la actividad del usuario. El control remoto requiere que la persona lo acepte y queda registrado. Es una pregunta razonable y conviene explicarla a la plantilla antes de desplegar nada.

¿Ralentiza los equipos?

El agente es ligero y en uso normal no se percibe. Las tareas que consumen se programan fuera de horario.

¿Sirve si tengo informático interno?

Sí, y de hecho es de los escenarios donde mejor encaja. Su equipo se queda con lo que conoce del negocio y nosotros aportamos la vigilancia continua y la guardia nocturna, que es justo lo que una persona sola no puede cubrir.

¿Está incluido en el mantenimiento?

Sí, forma parte de nuestro mantenimiento informático según el nivel contratado. También se puede contratar de forma independiente.

¿Sabe hoy si su copia de anoche funcionó?

Es la pregunta que mejor mide si hace falta esto. Si la respuesta es «supongo que sí», hablemos. Llámenos al 911 599 883 o escríbanos desde el formulario de contacto.

Forma parte de nuestro mantenimiento informático para empresas.