Automatización e inteligencia artificial para empresas
La mayoría de las empresas no necesita «inteligencia artificial». Necesita dejar de perder dos horas al día copiando datos de un sitio a otro, y que los avisos importantes no dependan de que alguien se acuerde de mirar una bandeja de entrada. Eso es lo que hacemos: miramos sus procesos, identificamos lo que se repite y lo automatizamos, con IA cuando aporta y sin ella cuando no hace falta.
Qué automatizamos en la práctica
No partimos de la tecnología, partimos del proceso. Estas son las familias donde más rápido se nota:
- Trasiego de datos entre aplicaciones. El ERP, el CRM, el correo, la hoja de cálculo compartida y la herramienta de tickets que no se hablan entre sí, y alguien haciendo de puente a mano todos los días.
- Documentos que hay que leer y clasificar. Facturas, albaranes, contratos, currículos. Extraer lo que importa, archivarlo donde toca y avisar solo cuando algo no cuadra.
- Avisos y controles. Vencimientos, stocks, incidencias, plazos. Que el sistema avise en lugar de que alguien tenga que acordarse.
- Altas y bajas de personal. Crear cuentas, permisos, buzones y accesos al entrar; revocarlos el mismo día al salir. Es tedioso, se hace mal y tiene consecuencias de seguridad.
- Consultas internas repetidas. Asistentes que responden sobre la documentación de la propia empresa, en lugar de interrumpir siempre a la misma persona.
Con qué lo hacemos
Trabajamos con n8n y Power Automate para orquestar los flujos, y con modelos de lenguaje cuando el proceso requiere entender texto: Claude, OpenRouter, DeepSeek o Hermes, según el caso.
La elección no es un capricho técnico. Hay procesos que se resuelven mejor con un modelo grande en la nube, y otros en los que los datos no pueden salir de la empresa: expedientes de clientes, información laboral, documentación sujeta a confidencialidad. Ahí entran los modelos abiertos, que pueden ejecutarse sobre infraestructura propia. Nuestra ventaja es que esa infraestructura también la gestionamos nosotros, así que no hay que coordinar a dos proveedores para montarlo.
Cómo trabajamos un proyecto
- Entender el proceso. Media jornada con quien lo hace hoy. No con quien cree que sabe cómo se hace: con quien lo hace.
- Elegir qué automatizar y qué no. Salen siempre más candidatos de los que compensan. Priorizamos por horas ahorradas y por riesgo de error.
- Prototipo pequeño y en funcionamiento. Antes de facturar un proyecto largo, algo que se pueda ver y probar con datos reales.
- Puesta en producción con supervisión. Un proceso automatizado que falla en silencio es peor que no tenerlo. Se monitoriza y avisa cuando algo se rompe.
- Mantenimiento. Las aplicaciones cambian sus APIs y los procesos evolucionan. Una automatización sin mantenimiento dura meses.
Copilot para Microsoft 365
Si su empresa ya trabaja con Microsoft 365, Copilot es la vía más corta para empezar. Nos ocupamos de las licencias, de la configuración y —lo más importante— de revisar los permisos antes de activarlo: el riesgo de Copilot no es la IA, es que muestre a cada empleado documentos que llevaban años mal permisionados y que nadie había mirado. Lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre Copilot para Microsoft 365.
Cuándo le diremos que no automatice
No todo merece la pena. Si un proceso se ejecuta cuatro veces al año, si cambia cada dos meses, o si el problema real es que el dato de origen está mal, automatizarlo solo consigue equivocarse más rápido y de forma más cara. En esos casos se lo diremos, aunque sea un proyecto menos.
Si su empresa ya trabaja con Microsoft 365, el punto de partida natural es la implantación de Microsoft Copilot: licencias, permisos y formación al equipo.
Preguntas frecuentes
¿Hay que cambiar de programas?
Normalmente no. La automatización se construye alrededor de las aplicaciones que ya usa, conectándolas. Cambiar de herramienta es un proyecto distinto y mucho más caro.
¿Se van a enterar mis clientes de que hay IA por medio?
Solo si usted quiere. En la mayoría de los procesos la IA trabaja por dentro y el resultado lo revisa una persona antes de salir.
¿Qué pasa con la protección de datos?
Es la primera conversación, no la última. Según la sensibilidad de la información se decide si el proceso puede apoyarse en un servicio en la nube o si tiene que ejecutarse sobre infraestructura propia. Esa decisión la tomamos antes de escribir una línea.
¿Por dónde se empieza?
Por el proceso que más quejas genera internamente. Suele ser también el que más horas se come.
Cuéntenos qué proceso le está costando horas
Una primera conversación basta para saber si tiene sentido automatizarlo y qué orden de magnitud tiene. Llámenos al 911 895 172 o escríbanos desde el formulario de contacto.