Residuos informáticos peligrosos: retirada y trazabilidad
Dentro de un almacén de material informático viejo suele haber más residuo peligroso del que la empresa imagina. No son los ordenadores: son las baterías, el SAI que se sustituyó hace dos años, los monitores de tubo que nadie se atrevió a tirar y las cajas de tóner acumuladas.
Esos residuos exigen un tratamiento y una documentación distintos, y por eso los separamos del resto. Organizamos la retirada con un gestor autorizado —nosotros no lo somos, y no queremos dar a entender lo contrario— y le entregamos el justificante de tratamiento correspondiente.
Qué entra en esta categoría
- Baterías y acumuladores. De portátil, de SAI y las pilas de placa base. Las de litio, además, tienen riesgo de incendio si se almacenan hinchadas o dañadas, y conviene no tenerlas meses en un armario.
- Sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI). Son baterías grandes de plomo o de litio. Pesan, no se pueden manipular de cualquier forma y no admiten transporte ordinario.
- Monitores y televisores de tubo (CRT). Contienen plomo en el vidrio y fósforos en la pantalla. Siguen apareciendo en almacenes de empresas veinte años después.
- Tóner y cartuchos de tinta. Individualmente parecen inofensivos y por volumen acumulado no lo son.
- Fluorescentes de retroiluminación de pantallas antiguas, que llevan mercurio.
- Componentes con condensadores de equipos industriales o de fuentes de alimentación antiguas.
Si tiene dudas sobre alguna cosa concreta, lo miramos en el inventario previo. Es mejor sobreclasificar y que el gestor lo trate como peligroso que al revés.
Por qué se tratan aparte
Porque la normativa lo exige y porque el circuito es distinto. Un residuo peligroso necesita envase y etiquetado específicos, un transporte autorizado para ese tipo de material y un destino de tratamiento que esté autorizado para esa categoría concreta.
En la práctica esto significa que no se pueden meter en la misma caja que los ordenadores. Si en su almacén está todo mezclado —que es lo habitual— la separación la hacemos nosotros durante la recogida, y de ahí salen dos circuitos con su documentación cada uno.
La documentación que recibe
Es lo que de verdad le protege, y es la diferencia entre haberlo hecho bien y solo creerlo:
- Justificante de tratamiento emitido por el gestor autorizado, con la identificación del residuo y su destino.
- Certificado de borrado de cualquier soporte con información, hecho antes de que el material salga de sus instalaciones. Un SAI no guarda datos, pero en la misma retirada suelen ir discos y equipos que sí.
- Inventario contrastado de lo retirado, para que lo que se llevó coincida con lo que figura en el papel.
Guarde esa documentación. Es lo que le pedirán en una inspección, y también lo que le pedirá su cliente si trabaja en un sector donde le auditan la cadena de proveedores.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta?
Se presupuesta según el volumen y el tipo. Los residuos peligrosos salen más caros de tratar que los comunes, y por eso conviene saber qué hay antes de pedir una cifra. El inventario previo es gratuito.
Tengo baterías hinchadas, ¿es urgente?
Sí, más de lo que suele pensarse. Una batería de litio hinchada es un riesgo de incendio real y no debería estar en un almacén junto a cartón y material inflamable. Si es su caso, dígalo al llamar y lo tratamos como prioritario.
¿Podéis retirar solo lo peligroso?
Sí, aunque casi siempre sale mejor de precio hacer la retirada completa en un mismo viaje, junto con los residuos no peligrosos.
¿Quién figura como productor del residuo?
Su empresa, porque el residuo se genera en su actividad. Nosotros coordinamos la retirada y le facilitamos la documentación, pero la titularidad del residuo es suya y por eso el justificante va a su nombre.
Cuéntenos qué tiene guardado
Con una descripción aproximada —cuántas baterías, cuántos SAI, si hay monitores de tubo— le decimos qué circuito le corresponde y le pasamos presupuesto. Llámenos al 911 599 883 o escríbanos desde el formulario de contacto.
Forma parte de nuestra gestión de residuos informáticos.