Ciberseguridad

Gestor de contraseñas para empresas

En casi todas las empresas que auditamos aparece lo mismo: un Excel con las claves del banco y de los proveedores, contraseñas repetidas entre el correo y la gestoría, credenciales compartidas por WhatsApp y, casi siempre, alguien que se fue hace meses y sigue sabiendo la contraseña del correo comercial. No es dejadez: es que sin una herramienta, la alternativa es memorizar cuarenta claves distintas y nadie puede. Un gestor de contraseñas resuelve eso de raíz. Cada persona recuerda una sola contraseña maestra y el programa se encarga del resto: genera claves largas y distintas para cada servicio, las guarda cifradas y las rellena cuando hacen falta.

Qué cambia de verdad en una empresa

La parte de comodidad se entiende sola. Lo que suele sorprender es el control que aparece después:

  • Bajas de personal en un minuto. Se revoca el acceso de esa persona y deja de ver las cajas fuertes compartidas. Sin rondas de cambios de contraseña por toda la empresa.
  • Compartir sin enviar. El comercial usa la clave del CRM sin llegar a verla ni poder copiarla fuera. Nada de credenciales viajando por correo o WhatsApp.
  • Saber qué hay. El panel de administración enseña qué contraseñas están repetidas, cuáles son débiles y cuáles han aparecido en una filtración conocida. Es la primera vez que muchos gerentes ven el mapa real.
  • Cajas por departamento. Administración ve lo de administración; el técnico no ve las claves del banco.

1Password y LastPass: cómo elegimos

Son las dos herramientas que más implantamos. Hacen lo mismo a grandes rasgos, pero no son intercambiables.

1Password

Su diferencia técnica importa y es fácil de explicar: además de la contraseña maestra, cada cuenta tiene una Clave Secreta de 34 caracteres que se genera en el dispositivo del usuario y que 1Password nunca llega a tener. Las dos juntas forman la clave de cifrado. La consecuencia práctica es la que interesa: si alguien robara los datos cifrados de los servidores de 1Password, no le servirían de nada sin esa Clave Secreta, porque aporta 128 bits de entropía imposibles de adivinar por fuerza bruta.

El plan Business cuesta 8,99 $ por usuario y mes con pago anual, e integra con Entra ID, Okta o Duo. Para equipos de hasta 10 personas existe el Teams Starter Pack por 24,95 $ al mes.

LastPass

Es más barato y tiene el panel de políticas más completo de los dos: más de cien reglas configurables en el plan Business, integración con directorio activo y con SIEM, y una licencia familiar para cada empleado. Teams cuesta 4,25 $ por usuario y mes hasta 50 usuarios, Business 7 $ sin límite de usuarios y Business Max 9 $.

Lo que hay que saber antes de decidir

Aquí preferimos ser claros aunque no toque venderlo así. LastPass sufrió una brecha en 2022 en la que los atacantes se llevaron copias cifradas de las bóvedas de los usuarios. Como las tenían en su poder, pudieron atacarlas sin prisa y sin conexión, probando contraseñas maestras durante años. El resultado sigue apareciendo: se han rastreado unos 35 millones de dólares en criptomonedas robadas a partir de aquellas bóvedas, con movimientos todavía en 2026, y las autoridades británicas han multado a la compañía por los fallos de seguridad que expusieron datos de hasta 1,6 millones de usuarios.

El detalle que importa no es el titular, sino el mecanismo: los afectados fueron quienes tenían una contraseña maestra débil. Con una contraseña maestra larga y una configuración correcta, esas bóvedas siguen sin abrirse. Eso no exculpa a LastPass, pero explica por qué insistimos tanto en cómo se monta la contraseña maestra, sea cual sea el producto.

Nuestro criterio, en corto: si la empresa guarda accesos críticos —banca, firma electrónica, administración de servidores— recomendamos 1Password por el diseño de la Clave Secreta. Si el peso está en gestionar muchos usuarios con políticas finas y presupuesto ajustado, LastPass Business es una opción razonable siempre que se imponga una contraseña maestra fuerte y se active el doble factor.

Cómo lo implantamos

Inventario. Sacamos a la luz qué credenciales hay y quién las usa. Casi siempre aparecen accesos que nadie recordaba y servicios que ya no se usan pero siguen activos.

Estructura de cajas fuertes. Por departamento y por función, no una caja común donde todos ven todo.

Alta y formación. Media hora por persona basta. La contraseña maestra se elige acompañada: es la única que van a tener que recordar y es la que sostiene todo lo demás.

Limpieza. Se cambian las claves repetidas y las que aparecen en filtraciones, empezando por correo y banca.

Revisión periódica. Altas, bajas y el informe de contraseñas débiles, dentro del mantenimiento.

El error que más vemos

Empresas que compran las licencias, las reparten y ahí acaba el proyecto. Seis meses después la mitad de la plantilla sigue con el Excel porque nadie migró sus accesos y nadie les enseñó a compartir. Un gestor de contraseñas a medio implantar no protege nada: solo añade un sitio más donde buscar.

Preguntas frecuentes

¿Y si se olvida la contraseña maestra?

En los planes de empresa el administrador puede recuperar la cuenta del usuario. Por eso la implantación en empresa es distinta de la doméstica: existe una vía de recuperación controlada, y conviene que la tenga alguien de confianza y no una sola persona.

¿No es más peligroso tener todo en un mismo sitio?

Es la pregunta lógica. La respuesta corta es que el riesgo real hoy no es que alguien reviente un gestor bien configurado, sino que la misma contraseña esté en el correo, en el proveedor que sufrió una filtración y en el banco. Un gestor elimina esa repetición, que es de donde vienen la mayoría de los accesos indebidos que atendemos.

¿Sustituye al doble factor?

No, se complementan. El gestor arregla el problema de las contraseñas; el segundo factor cubre el caso de que una se escape igualmente. Los dos productos guardan también los códigos de doble factor, aunque para los accesos más críticos preferimos tenerlos separados.

Empecemos por ver qué contraseñas tiene hoy

El inventario inicial es rápido y suele ser revelador: cuántas claves están repetidas, cuántas aparecen ya en filtraciones públicas y a cuántos servicios sigue teniendo acceso gente que ya no está. Llámenos al 911 599 883 o escríbanos desde el formulario de contacto.

Esta pieza encaja con el resto de nuestra ciberseguridad gestionada, y en particular con el acceso remoto con doble factor.